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La evolución del Turismo en los últimos años

Por: Juan Carlos Rodríguez

No hay duda: la forma en que viajamos no es la misma que hace unas décadas. Se ha transformado. Lo que comenzó como consecuencia de las guerras, movimientos políticos, conquistas y planes mercantiles, ahora va más allá del simple ocio; lo más importante es adquirir experiencias, salir de lo cotidiano. 

 

El nuevo milenio ha representado un salto enorme de cambios en tan poco tiempo, y el turismo es un claro ejemplo. Se pronostica que, para el 2025, habrán más de 2,000 millones de turistas en todo el mundo, el doble que existe hoy en día.

 

La transformación es constante y está conformada por varios aspectos complejos. Sin embargo, existen algunas constantes que son claramente detectables:    

 

El factor clave, Internet: la forma tradicional era realizar todo el proceso de reserva de forma presencial, ya sea acudiendo directamente a las agencias de viajes, aerolíneas, proveedores de transporte terrestre o puertos marítimos. Ahora se puede acceder a información en tiempo real y desde cualquier lugar con sólo un clic. 

 

Y no sólo eso; la experiencia antes, durante y después del viaje es diferente. Gracias al internet, el viajero se ha vuelto un comprador más especializado. Para decidir qué paquete adquirir, busca en Google más información sobre el destino, sus atractivos turísticos, la gastronomía, horarios de museos... y al término del viaje comparten lo vivido a través de redes sociales, blogs, transmisiones en vivo o videollamadas. Todo esto gracias a la democratización y bajo coste de la tecnología.  

 

La competencia se ha vuelto más feroz: constantemente hay un abarrotamiento de ofertas para los destinos más populares, lo que resulta más difícil para el viajero al momento de elegir a las personas adecuadas. Para ello es muy importante escuchar y mantener un constante diálogo entre cliente y prestador de servicios turísticos, pues no todos buscan lo mismo en un viaje; desde jóvenes amantes de la adrenalina y hombres de negocios, hasta aquellos que buscan retiros espirituales y experiencias exóticas. 

 

En estos casos, una alternativa es abrir destinos poco conocidos pero que gozan de la infraestructura y recursos suficientes como para contemplarlo como una nueva opción para diversos mercados. De esta forma se genera un beneficio de ambos lados, además de impulsar el turismo en el país.      

 

Viajes para todos los bolsillos: retomando el factor Internet, en el siglo pasado viajar era, por lo regular, un lujo que sólo unos pocos podían darse. Ahora hay paquetes mucho más baratos, pero que no por eso dejan de ser muy interesantes y enriquecedores. Y comprar boletos de avión en línea resulta en muchas ocasiones más práctico. 

 

Pero no es forzoso tener que trasladarse muy lejos para encontrar algo maravilloso. Ahora es más común que en pueblos, municipios, delegaciones o villas promuevan los recintos menos conocidos, pero de gran valor cultural e histórico que valdrían la pena visitar. Sólo es cuestión de investigar un poco y descubrir que hay más opciones para pasar un buen fin de semana.

 

El futuro en cuanto a innovaciones para el turismo pinta muy bien. Viajes mucho más rápidos, con menos contaminación, y una mayor y fuerte concientización de la sustentabilidad y la protección de la flora y fauna en extinción son sólo algunos beneficios que ya se están viendo en todo el mundo. ¿Qué sigue? Será interesante descubrirlo.

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